¿Qué son los Maremotos o Tsunamis?
Los maremotos, también son conocidos como tsunamis, nombre
de origen japonés que significa grandes olas dentro de las bahías. Así mismo se
les conoce como ondas de marea, aunque a los científicos no les simpatiza el
nombre. Lo cierto es que los Tsunamis son el producto de las erupciones
volcínicas y temblores submarinos que sacuden el planeta. Los tsunamis
atraviesan el océano en forma de olas bajas, muchas veces sin que las naves que
están en alta mar las perciban, porque la velocidad con que se deslizan alcanza
hasta los 270 Km. por hora, a intervalos de 15 minutos.
Al acercarse a las playas se elevan de forma descomunal (con
olas de 18 metros en áreas aplaceradas y 30 metros en las calas) y revientan
con fuerza destructora, aunque no siempre la primera es la que hace más daño.
Sus causas no tienen vínculo alguno con los vientos, ni con la atracción de la
luna y el sol.
Las causas que generan un maremoto o
tsunami
Los Terremotos son la gran causa de tsunamis. Para que un
terremoto origine un tsunami el fondo marino debe ser movido abruptamente en
sentido vertical, de modo que el océano es impulsado fuera de su equilibrio
normal. Cuando esta inmensa masa de agua trata de recuperar su equilibrio, se
generan las olas. El tamaño del tsunami estará determinado por la magnitud de
la deformación vertical del fondo marino. No todos los terremotos generan
tsunamis, sino sólo aquellos de magnitud considerable, que ocurren bajo el
lecho marino y que son capaces de reformarlo.
Si bien cualquier
océano puede experimentar un tsunami, es más frecuente que ocurran en el Océano
Pacífico, cuyas márgenes son más comúnmente asiento de terremotos de magnitudes
considerables (especialmente las costas de Chile, Perú y Japón). Además el tipo
de falla que ocurre entre las placas de Nazca y Sudamericana, llamada de
subducción, esto es que una placa se va deslizando bajo la otra, hacen más
propicia la deformidad del fondo marino y por ende los tsunamis.
A pesar de lo dicho
anteriormente, se han reportado tsunamis devastadores en los Océanos Atlánticos
e Indico, así como el Mar Mediterráneo. Un gran tsunami acompañó los terremotos
de Lisboa en 1755, el del Paso de Mona de Puerto Rico en 1918, y de Grand Banks
de Canadá en 1929.
Las avalanchas,
erupciones volcánicas y explosiones submarinas pueden ocasionar tsunamis que
suelen disiparse rápidamente, sin alcanzar a provocar daños en sus márgenes
continentales.
Respecto de los meteoritos, no hay
antecedentes confiables acerca de su ocurrencia, pero la onda expansiva que
provocarían al entrar al océano o el impacto en el fondo marino en caso de caer
en zona de baja profundidad, son factores bastante sustentables como para
pensar en ellos como eventual causa de tsunami, especialmente si se trata de un
meteorito de gran tamaño.
Los efectos
En una isla de poca altura podría quedar completamente
barrida. Además de la destrucción de las construcciones, el golpe con objetos
arrojados por el mar y el riesgo de ahogamiento, muchas personas podrían ser
arrastradas por el agua que regresa al mar.
Una catástrofe así,
de dimensiones inimaginables, fue padecida en diciembre de 2004 por los países
cercanos al Océano Índico y provocó la muerte de más de 150 mil personas, según
los cálculos. Eso sin contar con los efectos posteriores, como son las hambrunas
provocadas por pérdida de los cultivos y la infraestructura productiva, las
epidemias y los costos de reconstrucción.
Maremotos o Tsunamis históricos
A partir de 1596 Japón ha sido víctima en 15 ocasiones de
los tsunamis. El de 1896, llamado del centenario, causó la muerte de 27.122
personas. El tsunami que se produjo por la explosión del volcán Krakatoa, con
olas de 40 metros de altura, devastó las costas de Java y Sumatra, matando a más
de 30 mil personas. Los tsunamis que se produjeron por la explosión del Volcán
Krakatoa en las Indias Orientales, en 1883, y cuyas olas que recorrieron el
mundo fueron captados hasta por los mareógrafos del Canal de la Mancha. Hawai
fue víctima de estos tsunamis u ondas de marea en 1946 y 1957, por efectos de
terremotos en la Fosa de las islas Aleutianas, distante más de 3.200 Km de este
archipiélago. En aquella triste ocasión, la bahía de Kawela se hundió y
fallecieron 159 personas.
Prevención
Con el uso de la tecnología pueden detectarse los cambios en
el olaje que eventualmente pueden afectar las regiones costeras. Empleando
satélites que se conectan con boyas ancladas en alta mar, pueden medirse las
alturas de las olas, su velocidad y el volumen de agua que movilizan. En
instantes podría procesarse y difundirse la información necesaria como para
predecir trayectorias y magnitud de riesgo.
Desafortunadamente la tecnología cuesta y no todo los países
bajo riesgo pueden o quieren invertir en sistemas de este tipo. Lo ideal sería
que se tratara de un esfuerzo mundial conjunto; pero, como se sabe, este tipo
de colaboraciones difícilmente se materializan. A pesar de ello, hay cosas que
la gente puede hacer a manera de prevención, cuando se encuentra cerca del mar.
Si hay un temblor de
tierra de gran intensidad o duración, se debe estar conciente de que hay
posibilidad de que le siga un tsunami.
Cuando el mar
retrocede anormalmente, tanto como para dejar ver el fondo marino, lo más
probable es que en el mar se estén formando olas altas. Hay que retirarse de
las playas y buscar sitios más seguros.
Luego de un sismo,
independientemente de su magnitud, hay que escuchar las noticias que
proporcionen la televisión o la radio. La información puede ser de lo más útil
como para saber si se está o no en riego.
Recomendaciones
· # Si usted reside en una comunidad costera del
Pacífico, debe conocer el Plan de Emergencia que prevé el sistema de alerta, en
aspectos de evacuación hacia las zonas altas; debe contar con provisiones
básicas de alimentos, medicinas y demás.
· # Aléjese de las áreas de peligro como playas y
lugares bajos hasta que tenga información de que el peligro ha pasado; no sea irresponsable-mente curioso.
· # Nunca vaya a observar el tsunami. # Coopere con las autoridades locales y organismos de emergencia.
· # Evite el pánico y escuche con atención las
informaciones que trasmiten los medios de comunicación. # Siembre árboles a lo largo de la costa para
romper el muro de agua; y, sobre todo, no construya su vivienda cerca de la
costa en regiones sujetas a tsunamis.




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